" Estamos comiendo y pensando en ella. Vemos una pelicula y la comparamos con mil actrices que nos recuerdan sus labios, sus ojos clavados en los tuyos; sus pestañas nos persiguen por la calle y al llegar al bar. No existe un poder que te la pueda sacar del corazón...
Al llegar a tu casa recordás un instante tras otro; uno de los vividos tras otro de los vividos y así esperás la noche y sin necesidad de mirar las estrellas tu amor, tu pasión y sufrimiento se transforman en un solo torrente macizo de presión sobre tu pecho. Es la desesperacion del amor...es la vivencia de estar entre Romeo y Julieta, y cualquier otra película que tenga de todo pero que termine bien.
Es desconsolante. Ya la salvaste de mil demonios, dragones y de que la pise un coche por cruzar mal...
Estás tan sólo y tan en su compañía que el mundo te importa un bledo.
Bueno... ¿por qué les cuento esto? Porque así somos los hombres de verdad...y no necesitamos ni colonias, ni coches nuevos, ni peinados, ni trajes, ni un perro que dé que hablar. Sólo nos sumergimos en el amor y vivimos a la espera total del encuentro. ¿Parecemos mujeres?No. Somos esos hombres que ni la tele ni las revistas ni los científicos quieren ver.
Se los cuento hoy... tal vez tengo 17 y estoy terminando el secundario y te estoy esperando a la salida, que como la más pequeña, saldrás primero. "
Texto extraido de "Hombres Que Amán Demasiado" de Roberto Pettinato
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